Ha pasado un mes desde que publiqué por primera vez en este blog y parece que el mundo como se conocía a finales de febrero ya no existe. La pandemia causada por la enfermedad COVID-19 ha confinado a medio planeta y marzo ha sido un mes muy muy muy espeluznante y raro para muchas personas.

Es posible que hayas dejado de lado tus proyectos creativos, hobbies, ideas de negocio, tus rutinas de ejercicio y tus metas. No pasa nada. Vivir la crisis ya habrá sido suficiente reto y si estás preocupada por tu supervivencia y/o por tu familia, habrás tenido suficiente para llenar tus días sin tiempo para el crochet.

A mí estas semanas el universo me ha bombardeado con la idea de que el proceso creativo no tiene que ser una carga pesada. Me he pasado el mes con sentimiento de culpabilidad porque me prometí actualizar el blog una vez a la semana. He agendado sesiones de 3-4 horas durante el fin de semana para escribir publicaciones como esta para el blog. Cuando llegaba el momento de ponerme, totalmente abrumada por mis altas expectativas de éxito escritoril (y con fotos de escenarios inspiradores e imposibles de pinterest en la cabeza), me ponía a ver series, a hacer yoga o a planear la semana (esto son estrategias de control, que me lo ha enseñado Marina).

Después de darme unos días de espacio y de reflexión, de lectura, de alimentar a mi segundo cerebro (hablaré más de este concepto en próximas publicaciones) con pequeños extractos de libros, de ideas interesantes que me han llegado a través de newsletters, conversaciones (en línea :)) con familiares, amigas y amigos, vídeos, series… he decidido lo siguiente: voy a estructurar mi trabajo creativo de una forma más orgánica, con más espacio, sin sprints y sin mitos del artista torturado.

Me voy a convertir en una chatarrera de información e inspiración creativa

Imagen de Disney

Lo de chatarrera suena muy feo pero cuando piensas en Rey Skywalker de Star Wars pues ya seguro que no te parece ni tan mal. En Fandom lo explican muy bien:

«Endurecida por los duros desiertos de Jakku, Rey aprendió a sobrevivir como chatarrera, convirtiéndose en una hábil mecánica, piloto y combatiente en el proceso.»

Lo bueno de esta metáfora es que no hay que sacrificarse para vivir una vida creativa. La adaptación a nuestro campo es mucho menos oscura. Jakku es un desierto y, como suele pasar en los desiertos, no abunda ni el agua ni la comida y además la competencia es dura.

Nosotros vivimos en lo contrario a un desierto. Estamos inmersas en un mundo de explosión creativa. Por ejemplo, hoy ya no hace falta que te contrate la corte para ser su pintora, como pasaba en el barroco (holi, Velázquez). Hay mil herramientas a nuestra disposición para aprender cualquier disciplina artística, para empezar un negocio, para aprender a patinar o a tocar la mandolina.

La idea es que empieces a prestar atención a toda la información que consumes día tras día, y que captures las ideas principales de lo que resuena contigo. Hay mil formas de capturar información, vale cualquier cuaderno físico o incluso en aplicaciones de notas como Evernote, Notion, Google Ideas…

Empieza a crear el hábito de vaciar todas las ideas que se te ocurran en este cuaderno (físico o digital). No confíes a tu mente la tarea de tener que acordarse de las ideas principales de un libro súper interesante que leíste hace un año. Resúmelo en 10 puntos principales. Tu mente está ahí para pensar, no para almacenar información.

Guarda una captura de pantalla de una página web que te haya gustado. Haz una foto de un cuadro en un museo porque te gusta la paleta de colores. Escribe cómo ha hecho la introducción la ponente de una conferencia TED que te ha parecido original. Haz tu vida normal y añade el paso de capturar lo que te llama la atención y te inspira.

Cuando pasen unos meses tendrás una colección de notas que te ayudarán a no tener que empezar ningún proyecto de cero. Cuando quieras montar tu página web tendrás un ejemplo de un menú de navigación que te gustó y una paleta de colores. Cuando escribas tu Trabajo de Fin de Grado tendrás un montón de chatarra académica que has ido apuntando durante la carrera. Cuando escribas una publicación para tu blog tendrás las notas de un episodio de podcast que te inspiró un montón.

Echándole un vistazo a tus notas tendrás una base que te permitirá no tener que perder tres horas buscando inspiración, ideas, leyendo artículos académicos, porque tendrás tu chatarra lista para catapultarte y evitarte ese primer paso aterrador de enfrentarse al folio o al lienzo en blanco.

Nos vemos el domingo que viene con más chatarra rescatada de mis notas. Después de este descubrimiento no tengo excusas para faltar por aquí una vez a la semana. Porque la chatarra de información no es para guardarla en tu garaje y olvidarte de ella. Es para cambiarla por cosas más valiosas que te hagan crecer y mejorar o para enviársela a una amiga a la que le haga falta. Chatarra al poder.

«En todo lo que hagas, allá a donde vayas, tienes la esperanza de una galaxia contigo.»

―Leia Organa, a Rey

- Imagen de la cabecera de la publicación: Jack Douglass en Unsplash
Escrito por:Guía Carmona

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