“When I’m working on a problem, I never think about beauty. I think only how to solve the problem. But when I have finished, if the solution is not beautiful, I know it is wrong.”

— R. BUCKMINSTER FULLER

«Cuando estoy trabajando en resolver un problema, nunca pienso en la belleza. Solo pienso en cómo resolver el problema. Sin embargo, sé que algo está mal si al terminar el resultado no es bello».

The Do Book Co., una pequeña editorial londinense de guías creativas, publicó en 2016 Do Design: Why beauty is key to everything del autor Alan Moore (no el guionista de comics, otro Alan Moore).

El acto de crear algo bello es una manera de traer algo bueno al mundo que lo infunde de optimismo y nos dice: la vida vale la pena. A Moore siempre le han fascinado las cosas bellas, las que están hechas con cariño: arquitectura, muebles, libros…

El esfuerzo de crear belleza que perdure en el tiempo no es superficial, sino honesto. Moore cree que la belleza es lo que le da a las cosas su inmortalidad. Todos nacemos siendo inherentemente creativos; todos tenemos la capacidad de traer cosas bellas a este mundo.

Según el filósofo Ralph Waldo Emerson la belleza nos aleja de lo superficial para llevarnos a pensar sobre el núcleo de las cosas. Esta visión es vital para entender que el buen diseño puede influir nuestra vida hasta en los más pequeños detalles. El buen diseño es la base para la belleza y de lo que aportamos al mundo.

Moore nos anima a sintonizar con actos que requieran crear, confeccionar, diseñar; para que nuestro mundo se convierta en un mundo mejor en el que vivir.

Tres ideas del libro que han resonado conmigo:

1. La habilidad: ¿qué mundo queremos crear?

Doug Engelbart, el creador del ratón, del hipertexto y de la vídeo conferencia tenía como meta «aumentar» nuestro conocimiento, facilitando que la información fluyese y así poder resolver problemas colectivamente.

No deberíamos centrarnos solo en su papel de ingeniero, de nerd de la tecnología o en los detalles de lo que creó (que ya han cambiado y avanzado a grandes pasos). Deberíamos centrarnos en esta pregunta:

¿Qué mundo estaba intentando crear él?

Sus motivaciones, su propósito, su visión y sus principios son lo que debería inspirarnos y motivarnos a nosotros a preguntarnos:

¿Qué mundo quiero crear YO?

Engelbart se tomó el tiempo de describir y reflexionar sobre lo que él quería crear, aunque no existiera todavía. Y esto es clave: si no puedes describir un nuevo destino, no llegarás a él. Los límites del lenguaje son los límites de nuestro mundo.

2. La actitud: curiosidad

John Steinbeck escribió en Al este del edén: «La mente libre y exploradora del ser humano es lo más valioso del mundo».

A la curiosidad:

  • No le gustan las reglas, o, al menos, asume que todas las reglas son provisionales.
  • Rechaza los caminos aprobados, prefiere las desviaciones, las excursiones espontáneas, los giros inesperados.
  • Es voraz: mientras más sabes, más quieres saber; más conectas el conocimiento; más ideas tienes.

La curiosidad es la verdadera fuente de la creatividad. Si persistes en tu curiosidad encontrarás, como Marie Curie, Elizabeth Blackwell o Richard Feynman que rompes con reglas establecidas y creas una forma más bella de ver el mundo.

3. El proceso: determinación

Moore relata una conversación que tuvo con un tipógrafo y maquetador de libros. La maquetación de un libro es un proceso con muchos detalles complejos. El papel: peso, color, pacidad, textura; la tipografía, incluyendo el espacio entre las letras y las líneas.

En definitiva, la manera en que el diseño flota en un espacio blanco. Es el control del espacio blanco lo que hace especial la experiencia de leer un libro. El maquetador dijo que el primer paso para comenzar el diseño editorial es «empezar con el espacio entre las líneas». Se trata de conseguir que el producto final tenga ese aspecto de naturalidad, de «esfuerzo sin esfuerzo», del toque invisible del diseñador.

Una propuesta en el proceso de crear cosas bellas es: «trabaja en tu creación hasta que nadie pueda imaginar que lo que has diseñado exista de cualquier otra forma. La belleza es trabajo bien resuelto. Es simple».

Escrito por:Guía Carmona

Un comentario en “La belleza importa

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