Por qué tardé más de dos años en terminar mi Trabajo de Fin de Máster (y cómo lo conseguí terminar)

Empecemos por el principio de mi vida académica. Estudié Traducción e Interpretación de alemán e inglés en la Universidad de Granada. Los que empezamos en el año 2008 fuimos el último curso que cursó la licenciatura, los que empezaron un año después que nosotros ya pertenecían al Grado.

En la licenciatura no tuve que escribir ninguna tesis a final de la carrera, lo que ahora es el TFG (Trabajo de Fin de Grado). Recuerdo que durante los cuatro años de licenciatura solo tuve que entregar un par de trabajos. El profesorado nunca puso especial énfasis en enseñarnos a investigar o a redactar un trabajo académico.

Durante mis primeros años de experiencia laboral me interesé por la enseñanza y estuve dando clases de español durante seis años en Alemania en diferentes instituciones, en la escuela de idiomas de mi ciudad y después en el Sprachenzentrum de la Universidad de Münster, la ciudad dónde vivo.

En 2016 decidí apuntarme al Máster del Profesorado en la especialidad de inglés (a distancia) para seguir formándome en el campo de la enseñanza. El máster me gustó bastante y a pesar de ser un poco generalista, superficial y los exámenes ser una pena, la experiencia de pasar un mes y medio en España haciendo las prácticas en un instituto me pareció muy enriquecedora (y muy soleada, después de cinco años viviendo en Alemania). Hice un proyecto muy chulo con los alumnos y aprendí muchas cosas.

En junio de 2017 se realizaba la entrega del TFM, el Trabajo de Fin de Máster. Era la primera vez que me enfrentaba a un trabajo académico tan formal. Me quedé totalmente paralizada y ni siquiera llegué a empezarlo. Estos fueron mis principales bloqueos:

  • No tenía ni idea de por dónde empezar
  • No sabía cómo elegir el tema ni acotarlo
  • No quería escribir «paja» y enrollarme para entregar cualquier cosa chunga
  • Leí mucho y busqué muchos ejemplos pero no supe cómo usar esa información

Pasaron los meses y empecé a trabajar a tiempo completo en el campo de los dispositivos médicos en una multinacional, en un puesto que estaba totalmente desvinculado de la enseñanza. Sin embargo, yo quería terminar mi máster, ¡solo me quedaba el TFM!

En septiembre de 2017 me volví a matricular del TFM. Mi meta era entregarlo en la convocatoria extraordinaria de diciembre. No entregué nada. Quise entregarlo de nuevo en junio de 2018. Empecé a desarrollar algunas ideas y tenía un tema que me gustaba y me convencía pero era demasiado ambicioso.

Ni siquiera me puse en contacto con mi coordinadora del TFM, pensaba que tenía que tener todo planteado antes de hablar con nadie. Me daba vergüenza estar tardando tanto, que no se me ocurriera nada lo suficientemente bueno, que fuese a enrollarme y a escribir 70 páginas llenas de «tonterías».

A estas alturas tenía una colección de libros valiosísimos sobre educación que había leído y subrayado, que estaba copiando y resumiendo en un documento de Google Drive y también en un cuaderno físico a mano.

Me fascinaba el libro de Jaume Carbonell «Pedagogías del siglo XXI» y mientras más lo leía, más me paralizaba. Este libro suponía un ejemplo de lo que yo quería hacer con mi tesis, abordar la educación desde diferentes sinergias: filosofía, ciencias, música, sociología… Lo malo es que se me escapaba un pequeño detalle: este libro está escrito por un señor que ha sido director de la revista Cuadernos de Pedagogía desde 1975 hasta su jubilación y que lleva investigando, enseñando y escribiendo toda su vida sobre educación. Ups.

A final de 2018 pasé por una época muy turbulenta en lo personal, una ruptura, tres mudanzas, trabajo a tiempo completo… y no veía el momento de ponerme a escribir el TFM (sorpresa, nunca encontraré el mejor momento para nada). Cuando se tranquilizó todo un poco me decidí a anteponer este proyecto y a terminarlo de una vez por todas.

Ahora o nunca

En mayo de 2019 quedé con mis amigos Mike y Saskia en Spec Ops, una cafetería de Münster que ya no existe y que me muero de la pena de pensarlo. Pero allí empezó el TFM definitivo. Mike y Saskia, tan aplicados ellos, han escrito ya varios trabajos académicos y Mike acababa de entregar su TFG. Les pedí que me explicaran cuál era su proceso para escribir un trabajo. Me contaron que usan un documento de Word con un índice en el que copiaban todo lo que iban encontrando que pensaban que tendría valor para escribir el trabajo.

Mi chico, Felix, me enseñó un programa que se llama Zotero que él ha usado durante su máster también. Es un programa para gestionar bibliografía y facilitarte el trabajo después al añadir citas y la bibliografía final en el procesador de textos.

Vale, ya tenía dos herramientas básicas: mi documento de Word para las citas, los pasajes de libros que me interesaban con sus páginas correspondientes y Zotero para la bibliografía. También usaba un cuaderno físico para escribir ideas varias y para hacer un calendario de entregas. Me gustaba lo visual de escribir a mano y tenía un cuaderno A4 de Leuchturm súper bonico que me motivaba a ponerme con el trabajo.

En julio de 2019 me apunté al curso online de Building a Second Brain de Tiago Forte. Empecé a usar Evernote y el sistema PARA (que expliqué con mucho detalle aquí) y empecé a darme cuenta de que el documento de Word con todas mis citas y resumencitos de libros y de artículos no tenía ningún sentido. Me estaba funcionando y estaba avanzando, pero no terminaba de hacer click.

Cambié mi estrategia. Creé una carpeta en Evernote dentro de mis Recursos (te explico aquí que son los recursos) que se llamaba «Educación» donde vivían todas las notas que tenían que ver con la educación, todo lo que había recopilado en ese documento de Word pero ahora mucho más visible, de un vistazo podía ver todo el material en el que podía basar mi trabajo. Creé una carpeta dentro de las Áreas en mi ordenador con el nombre «TFM» donde guardé todas las formalidades del trabajo: las plantillas, las instrucciones…

En Proyectos, cada semana creaba una carpeta para cada mini apartado del TFM, mientras lo iba escribiendo. Decidí saltarme la introducción y dejarla para el final porque escribirla era una de las cosas que más me bloqueaba. Con la visión general al terminar el trabajo pude escribirla con mucha más facilidad. El hecho de terminar cada semana un mini apartado me daba mucha satisfacción y motivación.

Cada vez que iba a escribir un párrafo, me iba a mi carpeta de educación en recursos y buscaba palabras clave con las ideas que quería incorporar a mi texto. Con las piezas del rompecabezas a mano podía ir formando mi trabajo sin tener que buscar en la mezcla de mi documento de Word, en las notas que tenía a mano, en las ideas de mi cuaderno (es difícil buscar palabras claves en un cuaderno físico).

Un par de meses después había creado otras carpetas en recursos que ya no solo contenían notas sobre educación, sino que se fueron diversificando: filosofía, idiomas, jardinería, etimología, psicología, sociología, crecimiento personal… Esta herramienta me permitía hacer justo lo que yo estaba buscando: conectar el conocimiento y no dejarlo en compartimentos aislados que no tienen nada que ver.

Esta es una de las frustraciones de la enseñanza tradicional: las asignaturas. El conocimiento no se debería impermeabilizar y compartimentalizar de manera tan cuadriculada. Pero esto es para otra entrada.

Cómo crear y escribir sin sufrir y sin frustrarte

Estoy segura de que de una manera o de otra consumes información a diario. Seguro que lees (libros, artículos, anuncios…), que investigas lo que te interesa, que ves vídeos, series, documentales, que sigues a gente interesante en tus redes sociales, que tienes conversaciones con tu familia, con tus amigos y con desconocidos.

Para que empieces a llenar tu sección de recursos, lo que te dará una base con multitud de posibles conexiones cada vez que quieras crear algo, ya sea tu TFG, tu TFM, tu tesis doctoral, un libro o una entrada de blog como esta, solo tienes que adoptar un hábito muy simple.

Captura

Captura (como si fuesen Pokémons) todo lo que te llame la atención de lo que consumes y vives a diario. No dejes que pasen los días y que tu carpeta de recursos (tu Pokédex) esté vacía o dispersa. Captúralo todo en el mismo sitio (cualquier método vale, pero te aconsejo una aplicación de notas digital: Evernote, Notion, Google Keep, Bear, Roam Research, One Note… por ejemplo).

Tanto si estás empezando la carrera como si estás a las puertas de escribir o escribiendo tu tesis: empieza a capturar desde hoy. Nunca es tarde. Yo empecé hace muy poco. Todo aquello que te llame la atención y te produzca curiosidad, captúralo. No seas muy selectivo, no te lo pienses mucho. Tómatelo como algo ligero, algo a lo que no hay que darle muchas vueltas.

Está claro que si tienes solo unas cuantas semanas para terminar el trabajo tendrás que capturar más artículos científicos y darte un poco más de prisa capturando lo que sea más relevante y menos lo que te dé curiosidad en general, pero aún así te servirá este sistema.

Importante: no te tomes el capturar como una carga. Yo antes de usar este sistema, aunque sabía que era importante, tenía la impresión de que al tomar notas estaba perdiendo el tiempo. Ahora me doy cuenta de que lo veía así porque no tenía un sistema. Veía que todo caía en saco roto. Pero ahora que lo tengo todo centralizado y sigo un proceso concreto que se concentra en producir y , sé que capturar es hacerle un favor a mi yo del futuro. Lo que consumo hoy lo voy a poder usar dentro de dos años. Seguramente habré olvidado que me encontré ese artículo en concreto o incluso que leí ese libro. Pero no

A veces encuentro cosas que me interesan pero no tengo tiempo de leérmelas. En estos casos utilizo la aplicación Instapaper. Es una aplicación que guarda lo que quieras consumir más tarde, lo que llaman «read later apps». Así me aseguro que luego puedo destilar la información que me interesa de lo que guardo en Instapaper y solo lo «mejor» termina en mi aplicación de notas.

La línea de meta

Entregué el TFM en septiembre de 2019 y lo defendí en octubre. Yay!!! Saqué muy buena nota y el feedback del tribunal de mi defensa fue muy positiva. Cerrar esta etapa fue una satisfacción enorme, sobre todo por haber seguido trabajando a tiempo completo durante todo el proceso. Es una carga menos.

Ahora bien, disclaimer. Estoy segura de que podría haber terminado el TFM si no hubiera encontrado este sistema que he descrito aquí. Lo habría terminado siguiendo los consejos que ya tenía puestos en marcha. Está claro que me compliqué y me costó muchísimo empezar a rodar, y que el perfeccionismo y las ganas de hacer las cosas bien juegan a veces en mi contra (véase aquí) .

También estoy segura de que la búsqueda de un sistema mejor para gestionar todo lo que aprendo, todo lo que me interesa y me concierne me lleva acompañando toda mi vida, desde que empecé a tomar apuntes en el colegio. Ahora por fin siento que he llegado a entender dos puntos críticos:

  • no captures información por capturar; que tu objetivo sea entrar en acción: la información y el conocimiento que consumes no sirve de nada en tu aplicación de notas o en tu ordenador cogiendo polvo. Comparte lo que vayas aprendiendo en el formato que te apetezca, crea y publica
  • no sigas buscando eternamente un sistema mejor, no lo vas a encontrar hasta que no empieces a crear

Hasta aquí por hoy (se dice pronto después de este tocho, wow). Sobre estas ideas seguiré expandiéndome en próximas entradas largo y tendido: tenemos tiempo.

Cuéntame en los comentarios cómo llevas tu TFG, tu TFM, tu tesis… ¡o cualquier cosa que te apetezca! Hasta el domingo que viene.

Escrito por:Guía Carmona

3 comentarios en “Cómo capturar la información que consumes para escribir y terminar tus proyectos

  1. Buenas tardes.
    Acabo de conocer tu blog y me ha encantado cómo escribes, además de sentirme muy identificado con muchos de los temas que tratas.
    Yo que a mis 60 años he intentado estudiar la carrera de historia en la UNED y he fracasado miserablemente me he sentido totalmente identificado con tus bloqueos y se ha encendido una pequeña lucecita de volver a intentarlo, ya veremos.
    En cualquier caso tienes un seguidor.
    Un saludo.

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    1. Hola Antonio:

      Muchas gracias por tu comentario y por leerme. Me alegra mucho que te hayan servido de algo mis bloqueos, al menos queda la esperanza de que si se cuenta y se habla de las dificultades otros pueden aprender y avanzar, o al menos sentirse menos desamparados. La universidad y lo que nos cuentan sobre técnicas de estudio en general está muy manido y lleva a mucha frustración… así que no nos queda otra que investigar y encontrar nuestras alternativas.

      Mucho ánimo y un abrazo,
      Guía

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