Esta entrada no pretende ser una entrada / un ensayo concluyente. Los siguientes párrafos son esbozos y pinceladas de ideas que brotan mientras leo y tomo notas en el marco del máster en Filosofía que acabo de comenzar este otoño. Aún sin saber si estas reflexiones «tienen sentido» las decido publicar aunque después siga trabajando en estas líneas de pensamiento. Esto es un conjunto de notas permanentes en desarrollo.

Llevo más o menos medio año haciéndome preguntas sobre «las reglas del juego» del capitalismo. Me explico: he observado como muchas personas deciden aceptar o directamente no cuestionarse «las reglas del juego» de la modernización y del capitalismo y a su vez he estado observando lo que desde fuera parece que esto significa en su vida. ¿Hasta dónde quiero jugar yo bajo estas reglas? ¿Hasta dónde (¿y en qué espacios?) puedo decidir si quiero o no jugar bajo estas reglas? ¿Cómo puedo evitar la polarización del todo o nada que nos impone la misma modernización? ¿Cual es mi campo de maniobra?

Partimos de dos conceptos: la ilustración y la modernización. La ilustración, según la entiende Marina Garcés en su ensayo Nueva ilustración radical es el combate contra la credulidad y sus correspondientes efectos de dominación. Dejamos de un lado la ilustración entendida como el movimiento que se dio en Europa en el giro del siglo XVII al XVIII y nos preguntamos hoy por la posibilidad de una nueva ilustración radical que se encuentra fuera de este ciclo de periodización lineal del sentido histórico. «Una ilustración planetaria».

La modernización es «un proyecto histórico concreto de las clases dominantes europeas, vinculado al desarrollo del capitalismo industrial a través de la colonización». La dualización y jerarquización de la modernización que opone a la naturaleza y al mundo humano, a la cultura, nos ha dejado una especie de consenso antimoderno y una ira que emana de la luz de la ilustración, la cual nos prometió una sociedad pefectible: la idea de la felicidad.

La confusión entre el impulso emancipador que guía el deseo de una vida feliz y digna en la tierra y el proyecto de dominio sobre todos los pueblos y los recursos naturales de la tierra es peligrosa porque ignora el combate interno a la propia modernidad y nos deja sin referentes y sin herramientas emancipadoras con las que combatir los dogmatismos de nuestra oscura condición póstuma*, sus gurús y sus salvadores.

*El futuro sin futuro que nos viene. (Garcés, p. 35)

Según Marina, combatir la credulidad no es atacar cualquier creencia. Las creencias son necesarias para la vida y para el conocimiento. Sin embargo, «la credulidad es la base de toda dominación porque implica una delegación de la inteligencia y la convicción».

A partir de aquí, y sin pretender simplificar lo que puede definirse como herramienta emancipadora, me tomo la libertad de pensar en voz alta y relacionar conceptos, para darme cuenta de si encajan o no en esta hipótesis.

El método Zettelkasten, un sistema de gestión personal del conocimiento podría considerarse una herramienta emancipadora, una herramienta concreta con la que estandarizar parte del diálogo, (¿debemos estandarizar para pensar?) y aquí listos algunos puntos de partida basándome en el ensayo de Marina Garcés Nueva ilustración radical:

  • El Zettelkasten, al igual que la ilustración, a través de la gestión del conocimiento y temas clave «de abajo a arriba» no trata de establecer cual es el saber más acertado sino la relación o las posibles relaciones más acertadas con cada una de las formas de la experiencia y del saber.
  • El Zettelkasten sirve como herramienta para, siguiendo la pretensión de la ilustración radical «someter cualquier saber y cualquier creencia a examen, venga de donde venga, la formule quien la formule, sin presupestos, sin argumentos de autoridad».
  • Con ayuda de los principios del Zettelkasten es posible someter la razón misma a su propia crítica, sospechar de sí misma, interrogarse acerca de sus propios deseos y límites.
  • Promueve la autocrítica, el autoexamen, la autoeducación, el diálogo.

Saber es trabajo, elaboración, ensayo-error, una elaboración continua e inacabada del sentido y el valor de la experiencia humana.

Me quedan muchas preguntas. ¿Cómo podemos tomar el sapere aude (atrévete a saber) de Kant y elaborar desde la reprocidad de los saberes y las diversas formas de vida y no de su representación del cómo, cuándo y dónde atrevernos a saber? ¿Cómo evitar elaborar desde las relaciones de poder de los medios de comunicación y del sistema de cultura occidental? ¡Sigo escribiendo notas y pensando!

Escrito por:Guía Carmona

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