Llevo dos semanas buscando maneras de celebrar en la distancia. Celebrar no solo que mi padre cumpla setenta y que yo no vaya a estar ese día justo, que en realidad nos da bastante igual lo del cumpleaños en concreto. Y de todas maneras, mi abuelo Paco se lió con el día que nació mi padre, y yo, igual que mi abuelo en el registro de bebés, nunca me acuerdo si es el 25 o el 27 de noviembre. Al no acordarnos de eso nos acordamos de otras cosas, cosas más importantes, las que llevo buscando y encontrando estas dos semanas. Son de todo menos cumpleaños.

Celebrar(nos) he descubierto que quiere decir percibir el entusiasmo por cosas que parecen simples u obvias, que están ahí, que las ve todo el mundo y dice, pues sí, pues qué chula la navaja Opinel. Pero lo que no entienden es que la navaja Opinel puede ser mucho más que una navaja, es un tesoro, un objeto por el que alegrarse todas las mañanas al acordarte de que está ahí y de que puedes abrir una naranja con ella.

El entusiasmo por las cosas obvias y sencillas es un regalo que no cambiaría ni por poder estar ahora celebrando sin distancia. Lo encuentras si buscas en un tono ocre bonito, o en la luz a las ocho de la tarde en septiembre, en los picos de la Sierra. El entusiasmo es, sin duda, el arma más poderosa con la que me sorprendo a mí misma, una y otra vez, al notar que esa alegría desmesurada por algo insignificante a otras personas les parece algo raro.

El arte y la música son formas de procesar (que no olvidar) la melancolía de todas las cosas que pesan en la vida, y también de celebrarnos, nosotros con nuestros ancestros, con la luz ocre de C/ Ibarra, con los patines en el páseo marítimo.

Otra manera de celebrar es evitar el cinismo. Que el cinismo no tenga cabida en nuestro día a día es una forma de invitar al entusiasmo y a la curiosidad por las cosas obvias y sencillas que nos rodean. No usar el desprecio como arma arrojadiza nos permite plantar semillas de curiosidad que puede que prosperen o no, pero son un intento mucho más elegante y agradable de pasar los días. La alegría es sabiduría.

Iremos al Teutoburger Wald a celebrar la naturaleza en la distancia. La naturaleza es una forma de perderse, y como decía Mary Oliver, perdámonos todo el rato. La naturaleza nos ha enseñado a ser humildes, a que nos tomemos las cosas de otra forma, más irremediable, más respetuosa, más atenta y más salvaje.

Existimos, seguro, además de con la distancia, con entusiasmo, esperanza, paciencia y todo lo que hemos encontrado por el camino, el arte, la música, la montaña, el color ocre amable, para poder celebrar pronto sin distancia y con todavía más entusiasmo y alegría.

Escrito por:Guía Carmona

4 comentarios en “Celebrar en la distancia

  1. Uno de mis mantras es: “Me entusiasmaré siempre”. Qué bonita es la palabra “entusiasmo”.

    Entiendo tu sentir… Yo también añoro que se abra Andalucía, pero el mejor tributo hacia unos padres es vivir con alegría lo que nos toca y donde nos toca. La vida siempre es regalo.

    Feliz semana, Guía, y gracias por compartir.

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