We’re riddled with pointless talk, insane quantities of words and images. Stupidity’s never blind or mute. So it’s not a problem of getting people to express themselves but of providing little gaps of solitude and silence in which they might eventually find something to say. Repressive forces don’t stop people expressing themselves but rather force them to express themselves; What a relief to have nothing to say, the right to say nothing, because only then is there a chance of framing the rare, and ever rarer, thing that might be worth saying.

― Gilles Deleuze

¿De verdad me tengo que leer un libro de 250 páginas para aprender a no hacer nada? No hacer nada es, de forma paradójica, bastante complicado. ¿Hace cuanto que no haces nada?

La artista multidisciplinar Jenny Odell llegó a mí de la manera más apropiada posible. La entrevistaron en el número de diciembre de 2019 de Offscreen, una revista independiente que solo se publica en papel. Ahí estaba yo, a final de diciembre, después de un sprint prenavideño interesante de compromisos, eventos y reuniones, leyendo sobre cómo no hacer nada. Recuerdo que casi me daba un poco de vértigo acercarme a este tema. ¿No hacer nada? ¿Es posible o será bueno hacer más el vago?

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El libro de Jenny nos habla sobre un espacio en el que podemos cuestionar nuestras creencias sobre el trabajo, el tiempo, el valor y la utilidad de nuestras acciones. El tipo de «productividad» que ella se imagina en el libro (hasta ahora solo en inglés) es una que enfatiza el cuidado, el mantenimiento y otras cosas que parece que no aportan «nada» desde un punto de vista capitalista. Hacer este trabajo requiere de un desaprendizaje monumental de nuestras premisas culturales.

Ella defiende que no es un libro de autoayuda sino solo de ayuda. El término autoayuda es problemático porque los libros de esta categoría están vistos como un producto, como algo que te añades a ti mismo y que te mejora, casi como una actualización de software. Sugiere que la información que contiene te dará una ventaja competitiva frente a otras personas. En su libro, pasa mucho tiempo cuestionando la idea de yo, del yo individualizado, del yo competitivo y la idea del yo optimizado.

Observación

Jenny Odell nos anima a enfocarnos en recuperar un sentido de autonomía a través de una definición de la productividad menos capitalista. En la cultura de occidente todo en nuestra cultura incita al juicio rápido. Siempre parece que tengamos que formarnos una opinión de lo que está pasando y analizar la situación.

Tenemos que darnos la oportunidad de adoptar esta forma de observar sin analizar. Hazlo con cualquier objeto, míralo durante un rato, date más tiempo del que te pararías con él. En algún momento algo de ese objeto resaltará y ya no podrás mirarlo de otra manera. Se trata de ejercitar la paciencia, la determinación y estar abiertos a la extrañeza, a la fascinación y a la sorpresa.

La llamada economía de la atención añade una nueva dimensión al privilegio de poder permitirnos no hacer nada, al quitarnos cada minuto de ocio y cambiando la manera en la que medimos el valor o el resultado de nuestro tiempo libre, por ejemplo al compartir nuestro día a día y actividades cotidianas por las redes sociales.

Offscreen – Número 22

FOMO > NOMO

Es hora de abandonar el FOMO y abrazar el NOMO.

FOMO = Fear of Missing Out («temor a perderse algo» te sonará esa serie que a todo el mundo ha visto y tú sabes que no te va a gustar pero la ves por FOMO. O esa ciudad de moda a la que todavía no has ido, como Budapest).

NOMO = Necessity of Sometimes Missing Out («necesidad de a veces perderse cosas»)

Es vital perderse cosas, renunciar para crear el espacio necesario de observación, cuidado y mantenimiento del que hablaba al principio. El temor a perderse cosas viene del miedo a nuestra propia mortalidad. Tu vida no es un producto que haya que mejorar, sino un fenómeno raro e inexplicable por el que simplemente deberías sentir gratitud. NOMO es darte permiso para descansar. Las ideas y los pensamientos necesitan un tiempo de incubación, dejarlos estar y permitirnos reflexionar de una forma pasiva.

A mí me cuesta muchísimo renunciar y sigo queriendo llegar a todo. Estoy intentando centrarme en seis-ocho proyectos trimestrales para poder avanzar en ellos y no sentirme mal por estar tan dispersa. También he conseguido soltar la idea de tener que monetizar o sacar algo de tus hobbies. En mi primera entrada escribí sobre ello.

Sensibilización bioregional

Jenny descubre la observación de aves como actividad sin un fin concreto en la que nunca puedes haberlo visto todo, un proceso sin objetivo.

El interesarse por la ecología y la geofrafía de la zona en la que vives tiene un efecto de conexión. Nos recuerda nuestra dimensión física, nuestro lugar como animales humanos y cómo estamos conectados a otras formas de vida, aunque esa conexión esté cada vez más fracturada o amenazada.

Esto es algo que ha obsesionado a mi padre desde siempre y por eso creo que lo tengo incrustado en el cerebro. Mi padre es fan número uno del Pinsapo, una especie endémica de abeto en España y del norte de África. Está en peligro de extinción y por ello protegido. En Málaga es una especie muy localizada y hemos ido a la Sierra de las Nieves a ver pinsapos desde pequeños.

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Jenny defiende que podemos aprender mucho al interesarnos por nuestra bioregionalidad porque nos ofrece contexto. Hay lecciones dentro de la ecología que son muy útiles si se aplican a la economía de la atención. Por ejemplo, en las redes sociales la información existe de una forma muy aislada y se extiende muy rápido, desprovista de contexto. Justo al contrario que en la naturaleza.

Tecnología, tiempo = dinero

Contar con más tecnología nos lleva a un «estado infinito sin sentido». En occidente el tiempo se ha convertido en un recurso económico y la tecnología manipula nuestra percepción del tiempo.

El involucrarnos constantemente en las redes sociales y la intención de estar disponibles las 24 horas nos produce un tipo de amnesia. A corto plazo parece que se trata de distracción (intentar prestar atención a varias cosas a la vez, como un desorden atemporal). A largo plazo, ella piensa que estamos perdiendo contacto con el contexto histórico y los problemas que estamos viviendo. Parece que todo pasa ahora, en vez de ese ahora ser uno de los muchos resutados de un proceso que comenzó en el pasado y que con paciencia puede ser rastreado.

Vivimos en un sistema en el que el tiempo = dinero, y que por ello se espera que moneticemos todo nuestro tiempo y experiencia. Por eso el decidirnos a darnos tiempo es algo que se siente tan extravagante. El sentirnos mal por no hacer nada nos dice lo estrecha que es la ecuación entre tiempo-dinero.

Offscreen – Número 22

El concepto de mantenimiento

Las tareas de mantenimiento, cuidado, conservación… si miras a tu alrededor, las encuentras, porque están por todos lados. Las hemos vivido como mínimo en la infancia, siendo criados por madres (y a veces padres) con procesos que involucran tareas muy repetitivas y desinteresadas.

El concepto de mantenimiento está infravalorado porque no añade «nada nuevo» y «solo» cuida lo que ya existe. Es muy fácil darlo por hecho, pero requiere de un trabajo con tareas muy concretas que a su vez requieren de conocimiento y de tiempo (un jardín, una bicicleta, tu casa, los animales que conviven contigo). Este trabajo se ha llevado a cabo de manera invisible por mujeres durante siglos, sin atención ni interés público.

Es por esto que si siempre sientes que tienes que enseñar lo que has hecho con tu tiempo, es posible que mantener las cosas tal y como están no encaje en tu sistema de valores.

Después de esta lectura tan enriquecedora me quedan muchas preguntas por responder:

¿Sigo sintiendo que estoy perdiendo el tiempo cuando no hago nada? ¿Por qué me entra tanto coraje al darme cuenta que no le he hecho una foto a ese plato que me he currado tanto? ¿Cómo podemos crear con autonomía eligiendo no crear más ruido? ¿Cómo podemos ser conscientes del privilegio que conlleva poder no hacer nada? ¿Cómo puedo navegar las posibilidades infinitas que ofrece internet en cuanto a recursos y experiencias?

Escríbeme si te animas y cuéntame cómo no haces nada. A lo mejor nos lo vamos permitiendo más si hablamos de ello.

Escrito por:Guía Carmona

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