En una de las últimas entradas escribí sobre dos tipos de notas estructurales que pueden formar parte del Zettelkasten: el índice y el clúster. Durante el club de lectura que organicé en noviembre, se compartió varias veces el concepto de MOCs (maps of content) mapas de contenido que Nick Milo ha extendido. Después de investigar aquí y allá os quiero presentar mis conclusiones sobre este tipo de nota estructural.

Un mapa de contenido es un tipo de nota estructural que contiene enlaces a otras notas. Si no me equivoco, la acuñó Lion Kimbro en 2003 en su libro How to Make a Complete Map of Every Thought You Think (cómo hacer un mapa íntegro de todo lo que piensas, traducción propia), el cual podéis leer aquí en abierto. Es muy curioso, se basa en un sistema de cuadernos analógicos. Según he leído Kimbro tabajó para Pokémon después de escribir el libro, nunca había encontrado a nadie que trabajara en la empresa Pokémon y me ha hecho mucha gracia. Bueno, volviendo al tema: a Kimbro le parece que los índices (TOC: table of contents en inglés) son un elemento TERRIBLE y propone los MOCs (maps of content), los cuales nos ocupan hoy.

Los MOCs se diferencian, por ejemplo, del índice, en que su configuración es muy flexible. La idea de los mapas de contenidos dentro del Zettelkasten es tener la posibilidad de reconfigurar los enlaces a las notas que contiene de diferentes maneras dentro de esta misma nota. Por ejemplo, Nick organiza su mapa de contenido sobre «Conceptos» bajo diferentes categorías, alfabéticamente, insertadas en un texto que redacta el mismo para afianzar los conceptos dentro de un contexto que tiene sentido para él…

Una metáfora que se me ocurre para explicar el concepto de los MOCs es el cuadrilátero o el ring de boxeo. Un mapa de contenido puede funcionar como un cuadrilátero para tus ideas, donde las enfrentas a otras ideas bajo circunstancias y particularidades diversas hasta que eres tú la que se cansa de darle vueltas. O hasta que llegas a una conclusión que te hace dar un pasito más en lo que estás trabajando.

Otra metáfora que leí en el libro Work Clean de Dan Charnas y que viene a cuento es ver a los MOC como si fueran la encimera de la cocina (o mesada en Argentina). Cuando te pones a preparar una receta no sacas todo lo que tienes en el frigorífico y en la alacena a la encimera, sino que eliges los ingredientes pertinenes (o algunos ingredientes que crees que van a ir bien para preparar algo comestible) antes de empezar y son con esos con los que trabajas para preparar ese plato en concreto. En nuestro caso escoges una parte relevante de tu Zettelkasten y la «sacas a jugar» para una receta improvisada y para «ver lo que sale».

Siguiendo con esta metáfora de la encimera, en el caso de que estés siguiendo una receta de forma más estricta y no estés improvisando en la cocina, ya tendrás claro que ingredientes vas a usar. Esta receta puede ser una parte del MOC «más elaborada», al cual denominé clúster en la entrada anterior. Se trata de una nota estructural que puede que esté más cerca de un manuscrito, de algo más terminado y menos en pruebas. Pero igualmente, esto son todo conjeturas (propias, ¿pueden ser las conjeturas ajenas?) y son conceptos que nadie ha definido todavía, no hemos llegado a la universalidad conceptual en esto del Zettelkasten. ¡Lo cual lo hace muy interesante!

Me atrevo a decir que el prescindir de notas estructurales como los MOCs, los índices, los clústers o cómo queráis llamarlo cada cual, es lo que hace que no se llegue a entender cómo se puede trabajar o cómo puede funcionar un sistema como el Zettelkasten. La maravillosa idea de que todo tiene que surgir de forma orgánica y que no puede haber estructura porque «así no es como funciona el Zettelkasten» llevada al extremo es purista y no le hace bien a nadie, sobre todo a personas que se están adentrando en este mundo y piensan que si no surgen todos los temas de forma orgánica están haciendo algo mal.

No está mal empezar a «crear» un mapa de contenido al empezar con tu Zettelkasten, aunque el tema lo hayas predefinido tú. De lo que se trata es de que con el tiempo este tema que puede que no haya surgido de forma orgánica se refine y tus lecturas, conversaciones e investigaciones te lleven por otro camino (dentro del mismo tema o no) y consigas matizar, ampliar, contradecir lo que tenías «de antemano», lo que creías que te interesaba o lo que te sigue interesando.

Si yo hubiese esperado a escribir y a publicar cualquier cosa antes de que mi Zettelkasten me sugiriera algún tema de forma orgánica no habría escrito una décima parte de lo que he escrito hasta ahora. La capacidad de mantener una flexibilidad entre el enfoque de arriba a abajo y de abajo a arriba es clave. Los espacios o inputs de enseñanza-aprendizaje «no orgánicos» como pueden ser asignaturas concretas en el instituto o en la universidad pueden convertirse en comienzos de hilos de pensamiento que te lleven a encontrar algo que te interesa muchísimo y que hace clic, no creo que haya que deshecharlos por completo.

Aún así, todo aquello que surge de forma orgánica es muy mágico, así que claro que creo que merece la pena el esfuerzo que cuesta llegar hasta ello. Lo interesante está en el equilibrio entre permitirte empezar con «lo predefinido» y avanzar y persistir algunos meses trabajando con el Zettelkasten para experimentar «lo orgánico».

Escrito por:Guía Carmona

Un comentario en “Otro tipo de nota estructural en el Zettelkasten

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