Hoy he estado revisando El método Zettelkasten (el libro de Sönke Ahrens que traduje en 2020) por gusto, después de llevar un par de meses inmersa en la traducción de Notion. El otro día, después de una tarde volviéndome loquerz con la traducción de los conceptos upgrade y downgrade para los planes de Notion (sigo sin encontrar soluciones que me convenzan, por cierto), Ernesto Jiménez tuiteó el tuit que he incrustado aquí abajo y la verdad sobre lo que pasó después es que me imprimí el tuit y lo pegué en mi libreta. Fue casi casi tan emocionante como aquella vez que me encontré al Chiquito de la Calzada en Calle Larios. Gracias por salvar una tarde traductoril desesperante, Ernesto.

Me he topado con el subcapítulo de El método Zettelkasten que cubre el sesgo de confirmación y he querido compartirlo en la entrada de hoy. A través de los sesgos cognitivos el cerebro «ahorra energía», se trata de una forma de entender las limitaciones de nuestra racionalidad. El sesgo de confirmación hace que le demos prioridad y nos parezca verdad lo que ya pensábamos. Aquí os dejo con el subcapítulo, que en concreto habla del sesgo de confirmación aplicado al Zettelkasten y a la toma de notas:

El cerebro no es muy lúcido por defecto en cuanto a la selección de información. Aunque debemos buscar argumentos y hechos que desconfirmen nuestra forma de pensar, nos atrae de manera natural todo lo que nos hace sentir bien, que es todo lo que confirma lo que ya creemos saber.

En el momento en que nos decantamos por una hipótesis, el cerebro entra automáticamente en modo de búsqueda, escudriñando nuestro entorno en busca de datos de apoyo, lo cual no es una buena manera de aprender ni de investigar. Peor aún: normalmente ni siquiera somos conscientes de este sesgo de confirmación que se entromete discretamente en nuestra vida. De alguna manera, parece que estamos rodeados de gente que piensa igual. (No a propósito, por supuesto. Solo pasamos nuestro tiempo con gente que nos cae bien. ¿Y por qué nos caen bien? Correcto: porque piensan como nosotros.) Parece que leemos las publicaciones que tienden a confirmar lo que ya sabemos. (No a propósito, por supuesto. Solo tratamos de atenernos a textos de calidad e ingeniosos. ¿Y qué nos hace pensar que estos textos son de calidad e ingeniosos? Correcto: porque tienen sentido para nosotros.) Miramos a nuestro alrededor y simplemente suprimimos los hechos que desconfirman sin ni siquiera darnos cuenta de lo que no vemos, como cuando la misma ciudad puede un día estar llena de gente feliz y al otro día llena de gente miserable, dependiendo de nuestro ánimo.

El sesgo de confirmación es una fuerza sutil pero muy poderosa. Como dice el psicólogo Raymond Nickerson: «Si se intentara identificar un solo aspecto problemático del razonamiento humano que merezca atención por encima de todos los demás, el sesgo de confirmación tendría que estar entre los candidatos a ser considerados».

Ni siquiera los mejores científicos y pensadores están libres de él. Lo que los diferencia es el mero hecho de que son conscientes del problema y actúan al respecto. El clásico modelo a seguir sería Charles Darwin. Se obligaba a sí mismo a escribir (y por lo tanto a elaborar) los argumentos más críticos con sus teorías. «Durante muchos años había […] seguido una regla de oro, a saber, que cada vez que se publicara un hecho, una nueva observación o un pensamiento que se opusiera a mis resultados generales, lo anotara sin falta y de inmediato, pues había comprobado por experiencia que tales hechos y pensamientos eran mucho más susceptibles de escaparse de la memoria que los favorables. Debido a este hábito, se plantearon muy pocas objeciones contra mis opiniones de las que yo ya no me hubiera al menos percatado y tratado de responder» (Darwin, 1958, 123)

Esta es una buena técnica (principalmente mental) para enfrentarse al sesgo de confirmación, aunque estamos buscando formas de implementar la comprensión de nuestras limitaciones psicológicas en un sistema externo. Queremos tomar las decisiones correctas sin demasiado esfuerzo mental, como Odiseo, quien se amarró al mástil de su barco como método para prohibirse a sí mismo seguir el canto tan seductor de las sirenas. Con un buen sistema, las meras necesidades del flujo de trabajo nos obligarán a actuar más virtuosamente sin necesidad de ser más virtuosos. El sesgo de confirmación se aborda en dos pasos: en primer lugar, dando un giro a todo el proceso de redacción y, en segundo lugar, cambiando los incentivos para pasar de la búsqueda de hechos que confirmen los hechos ya conocidos a la recopilación indiscriminada de cualquier información relevante, independientemente del argumento que apoye.

El proceso lineal que promueven la mayoría de los libros de técnicas de estudio, que comienza con la insensatez de decidir la hipótesis o el tema sobre el que se va a escribir, es una forma segura de dejar que el sesgo de confirmación circule a sus anchas. Primero, determinas tu comprensión actual como si se tratara del resultado, en lugar de usarla como punto de partida, lo que te prepara para una percepción unilateral. Entonces, de forma artificial, creas un conflicto de intereses entre avanzar con el proyecto (encontrar apoyo para tu argumento preconcebido) y generar ideas, convirtiendo cualquier desviación de tu plan en un motín contra el éxito de tu propio proyecto. Esta es una buena regla general: si las nuevas ideas se convierten en una amenaza para tu éxito académico o para tu escritura, lo estás haciendo mal.

Desarrollar argumentos e ideas de abajo hacia arriba en vez de de arriba hacia abajo es el primer paso y el más importante para abrirnos a las ideas que vayan surgiendo. Deberíamos poder centrarnos en las ideas más interesantes que encontremos y acoger los giros más inesperados de los acontecimientos sin poner en peligro nuestro progreso o, mejor aún, al actuar así conseguir que nuestro proyecto avance. Posponemos la decisión sobre qué escribir específicamente y nos centramos en la construcción de una masa crítica dentro del Zettelkasten. En lugar de tener la hipótesis en mente todo el tiempo, lo que queremos es:

  • Corroborar que tenemos tareas separadas y centrarnos en la comprensión del texto que estamos leyendo;
  • Asegurarnos de que hemos considerado su contenido de verdad;
  • Localizar la relevancia de este y hacer conexiones.

Solo entonces damos un paso atrás para ver lo que hemos desarrollado, y después decidimos qué conclusiones podemos sacar.

El Zettelkasten nos obliga a trabajar de forma selectiva al leer y a la hora de tomar notas, pero el único criterio es la cuestión de si algo añade valor al debate que se da en el Zettelkasten. Lo único que importa es que se conecte o que esté abierto a conexiones. Todo puede contribuir al desarrollo de las ideas que hay dentro del Zettelkasten: tanto una adición como una contradicción, el cuestionamiento de una idea aparentemente obvia, así como la diferenciación de un argumento. Lo que buscamos son hechos e información que puedan añadir algo y por lo tanto enriquecer el Zettelkasten. Uno de los cambios habituales más importantes al comenzar a trabajar con el Zettelkasten es cambiar la atención del proyecto individual con las ideas preconcebidas que tengamos hacia conexiones abiertas dentro del Zettelkasten.

Después de alinear nuestros intereses, podemos ir un paso más allá y prepararnos para buscar hechos no confirmados. Recoger solo ideas unilaterales no sería muy enriquecedor. Sí, tenemos que ser selectivos, pero no en términos de pros y contras, sino en términos de relevancia o irrelevancia. Y tan pronto como nos centremos en el contenido del Zettelkasten, los datos desconfirmantes se vuelven repentinamente muy atractivos, porque abren más conexiones y discusiones posibles dentro del sistema, mientras que los meros datos de confirmación no lo hacen. Con la práctica, la búsqueda de datos no confirmados se hace más fácil y puede llegar a ser bastante adictiva. Es emocionante que un elemento de información pueda cambiar toda la perspectiva de un determinado problema. Y cuanto más diverso sea el contenido del Zettelkasten, nuestro pensamiento también irá más lejos —siempre que no hayamos decidido la dirección por adelantado—. Las contradicciones en el Zettelkasten pueden ser discutidas en notas de seguimiento o incluso en el mismo ensayo. Es mucho más fácil desarrollar un texto interesante a partir de una discusión animada con muchos pros y contras que a partir de una colección de notas unilaterales y citas aparentemente convenientes. De hecho, es casi imposible escribir algo interesante y digno de ser publicado (y por lo tanto que nos motive) si nos basamos nada más que en una idea que planteamos de antemano antes de desarrollar el problema.

El Zettelkasten es bastante agnóstico en cuanto al contenido con el que se le alimenta. Su preferencia son solo las notas relevantes. Después de leer y recopilar datos relevantes, conectar pensamientos y discutir cómo encajan entre sí, es cuando llega el momento de sacar conclusiones y desarrollar una estructura lineal para el argumento.

Os dejo aquí el libro al completo por si no lo has leído todavía y te apetece 🙂

Escrito por:Guía Carmona

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