Imagen de archivo del sociólogo alemán Niklas Luhmann. (Foto: Andreas Fruecht / Ap)

Niklas Luhmann (1927-1998) es un reconocido sociólogo alemán que trabajó como catedrático en la Universidad de Bielefeld durante casi tres décadas, las mismas que tardó en escribir su teoría de los sistemas sociales.

Los comienzos de Luhmann en el mundo académico son un tanto peculiares. Fue el primero en su familia en obtener estudios universitarios, su padre rentaba una cervecería. Luhmann decidió estudiar derecho pero después ejerció como funcionario de la administración pública porque no quería tener que enfrentarse a clientes a diario. Por las tardes, después del trabajo, se dedicaba a leer sobre sus temas favoritos, sociología, filosofía, psicología… y a escribir notas sobre lo que leía. Pronto se dio cuenta de que la forma en la que tomaba notas era ineficiente porque las notas quedaban aisladas de su contexto y no servían de mucho porque estaban ordenadas por temas.

Así nació el sistema con el que escribiría más de 70 libros y más de 400 artículos. En alemán se llama Zettelkasten: su traducción literal es «caja de notas». Usaba un mueble, un fichero de madera en el que guardaba fichas de cartulina. En estas notas solo escribía por una carilla y las numeraba en la esquina superior izquierda con un identificador único que aclara la posición de la nota en el fichero. Los otros números que aparecen en las notas son los que las conectan con otras notas. Son referencias que permiten que la nota no encaje en temas específicos sino que viva de una forma más orgánica y flexible, pudiendo así crecer y extenderse (lo que Luhmann llama ramificaciones).

Cuando todavía trabajaba como funcionario público en la administración, Niklas Luhmann envió un manuscrito a un famoso sociólogo y profesor universitario alemán con las primeras ideas que generó gracias a lo que él llamaba su segundo cerebro, el fichero. Este profesor le animó a que se presentara para un puesto en la universidad de Bielefeld. Luhmann no tenía formación como sociólogo. En un año, gracias a su fichero, escribió la tesis doctoral e hizo la «habilitación», la acreditación para impartir docencia en las universidades alemanas. 1968 fue su primer año como profesor de sociología.

El fichero de Luhmann. Foto: Uni Bielefeld
Una nota de Luhmann. Foto: Uni Bielefeld

Una de las características de sus teorías es que incluyen numerosas disciplinas y temas muy diversos, filosofía, lingüística, derecho, amor, política, religión, educación, medioambiente… temas que florecían gracias a las conexiones que encontraba en las notas de su fichero. Luhmann afirmaba que nunca se obligaba a escribir; cuando algo no le cuadraba lo dejaba apartado hasta que fluyera. Trabajaba con varios textos a la vez, así que podía ir cambiando de proyecto según los bloqueos que tuviese con uno u otro.

Además, tener el fichero le permitía nunca tener que empezar con una página en blanco. A final de su carrera el fichero contaba con unas 90.000 notas y afirmó que pasaba más tiempo creando notas que escribiendo, lo cual tiene sentido (el entrenamiento suele durar mucho más que el sprint final). Parece abrumador pensar en 90.000 notas pero si hacemos cuentas son 8 notas diarias (durante 30 años). Yo no tengo la meta de escribir 70 libros, así que con generar la mitad de notas que él me doy por satisfecha.

Está claro que la época en la que Luhmann produjo su obra académica y la época actual son bastante diferentes. Es probable que hoy en día Luhmann hubiese usado un sistema digital en lugar de su fichero físico. No lo podemos saber con toda seguridad, y tampoco podemos probar las ventajas de un sistema digital versus uno físico. La única que parece definitiva es la facilidad de transportar el fichero en caso de mudanza y quizás la rapidez de las notas digitales.

Escribir y organizar ideas es una destreza que necesitan todos los profesionales del conocimiento hoy en día, dentro y fuera del mundo académico. Quizás el desafío quede ahora en adaptar el sistema a un público que no solo sea académico o universitario y que el sistema sea lo suficientemente asequible y lo menos enredado posible. Aunque el sistema ya es sencillo. Y esa puede ser una de las razones por la que la gente no lo usa más. De los sistemas sencillos se suele desconfiar.

Creo que a todo el mundo que quiere o tiene que escribir le gustaría sentir eso de lo que hablaba Luhmann de no forzar y no tener que obligarte, como si escribir fuese una tarea tediosa, engorrosa, incómoda. Yo desde luego quiero sentir esa ligereza y esa tranquilidad de poder confiar en un andamiaje externo y no en mi propio cerebro que es limitado y se tiene que ocupar de cosas de humanos como comer, ganar dinero, dormir y hacer deporte para no morir de sedentarismo.

Una última cosa y curiosidad: Luhmann terminó la carrera de Sociología (mientras escribía la tesis doctoral) en la Universidad de Münster, la ciudad donde yo vivo desde 2012 y dónde hice mi Erasmus en 2010. Ha sido bonito pensar que a lo mejor hemos estado en el mismo edificio o en la misma biblioteca alguna vez. Que en alguna casa de esta ciudad donde yo vivo este hombre estaba leyendo y escribiendo notas para su fichero y que a lo mejor se sentó donde nos sentamos mis amigos y yo a tomarnos algo en el césped delante del lago, donde están las bolas blancas, o a leer con una manta de picnic cuando sale el sol, como yo. Es una tontería y es un poco cursi pero a la vez me parece bonito 🙂

Aquí podéis ver las notas de Luhmann digitalizadas, es un proyecto de la Universidad de Bielefeld. Está todo en alemán.

Esta entrada es la primera de una serie. En próximas entradas explicaré las ideas principales del libro que me dio a conocer el principio del fichero de Luhmann: How to Take Smart Notes de Sönke Ahrens. En otra entrada explicaré el sistema en detalle.

Y ya veremos qué va surgiendo. Decidme si os interesa algo en concreto sobre Luhmann y su fichero en los comentarios o por Twitter.

La foto del fichero en la portada del post es de @jankolario y la he sacado de Unsplash

Escrito por:Guía Carmona

6 comentarios en “Parte I: El escritor que no se forzaba a escribir

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