El óleo de la portada de esta entrada es un cuadro (precioso) que mi padre, Paco Carmona pintó en los 90, aquí podéis ver su obra: https://www.pacocarmona.com/

Esta es la entrada número 35 de este blog en el que empecé a publicar semanalmente en abril de este año. Aquí un par de razones por las que creo que sigo escribiendo y según parece, seguiré escribiendo y publicando en un buen plan:

Me doy permiso para escribir sobre lo que me interesa

Me tomo muy en serio eso que decía Luhmann de no forzarse a escribir si la cosa no fluye. Esto no significa que no me cueste sentarme a escribir y que sea un camino de rosas todas las semanas. Hoy, por ejemplo, tenía dos ideas medio empezadas pero que no me convencían. Gracias un comentario que me hizo mi hermano en la conversación que tuvimos el viernes pasado he empezado a hilar la estructura de esta entrada. Las otras dos ideas siguen ahí, fermentándose, para otro domingo, para cuando estén listas (o más listas que ahora, al menos).

Uno de los consejos que suelen dar las personas que crean contenidos es que tienes que aportar valor a tu audiencia. Sin embargo, si yo solo intentara aportar valor no me hubiese permitido escribirle una carta a Séneca y a María Zambrano. Tampoco me hubiese permitido escribir sobre activismo, veganismo o sobre racismo, porque los gurús dicen que lo político «no vende». Solo dándome permiso para seguir la curiosidad que me pica en ese momento puedo «aportar valor», es decir, confiar en mi proceso creativo y de aprendizaje, dejarlo que fluya, que se desarrolle por los caminos que en ese momento quiero andar. Estoy casi segura de que hacer otra cosa, forzarme a escribir algo solo con el objetivo de aportar valor, significaría perjudicar a mi proceso creativo y a la vida a corto y largo plazo de este proyecto.

Como decía Natalia la semana pasada en el club de lectura: hay que pasárselo bien.

Me pongo límites

Publico todos los domingos. Puede parecer contraproductivo ponerse un calendario de publicación tan rígido: ¿qué pasa con esas semanas en las que no tengo «nada interesante» o «lo suficientemente bueno» que publicar? Pues que escribo igualmente. Las entradas más de última hora son algunas de las que estoy más orgullosa y con las que me lo he pasado mejor, por ejemplo, con esta. La empecé a escribir a última hora después de haber descartado otras tres ideas que tenía a medias pero que no me convencían, como hoy, y este ejercicio de buscar, de tirar del hilo, de leer un poco más (o de dejar de leer para empezar a escribir confiando en todo lo que ya sé) me es mucho más valioso que quedarme paralizada sin saber si puedo, debo, quiero publicar o no esta semana. No hay negociación.

La aspiración de escribir semanalmente viene de la necesidad de ejercitar el músculo creativo. Como cuento en la página de Sobre mí, llevo con la idea de empezar un blog muchos años en mente, y yo creo que he empezado este proyecto desde una sensación de estar harta de no haberlo empezado durante tanto tiempo. A veces he pensado que no es un buen lugar desde dónde empezar algo, pero ahora, mientras escribo estas líneas, sí que me parece válido porque creo que me ha servido más que la motivación a secas de querer sacar algo adelante.

Me apoyo en un marco y en unas creencias (flexibles y sujetas a cambio) para contrastar las ideas con las que me encuentro y sobre las que escribo luego

Al escribir y publicar todas las semanas me he forzado a buscar mi perspectiva sobre los temas que he tratado en el blog, porque, en mi opinión, de eso se trata, de dar tu punto de vista sobre la información que consumes, de ponerle tus condimentos a una comida sosa.

Llevar una brújula conmigo con una base de la que partir para contrastar información ha sido una herramienta muy interesante para ir navegando y digeriendo todo lo que voy consumiendo. No es lo mismo consumir información sin ton ni son que tener unas preguntas o unas creencias (importante que no sean inamovibles, no se trata de eso) con las que ir ampliando y sobre todo definiendo tus puntos de vista con criterio.

Tengo un sistema externo en el que apoyarme en el cual dejo que las idean se vayan fermentando

En esta entrada explico de qué va esto del sistema de gestión personal del conocimiento.

Mi conjunto de notas me permite pensar no solamente «dentro» del cerebro, sino que me da la oportunidad de externalizar las ideas que leo, a través de la escritura de notas siguiendo el método Zettekasten.

Escribir notas sirve para entrenar la habilidad de encontrar patrones, cuestionar las estructuras y los marcos que se usan y las distinciones que se hacen. Estos elementos son condición previa para acceder al pensamiento crítico y mirar más allá de las afirmaciones de un texto o discurso.

Y por último, pero no menos importante:

Confío en mi intuición

«La intuición no es la oposición a la racionalidad y al conocimiento, sino más bien el lado incorporado y práctico de nuestros esfuerzos intelectuales, la experiencia sedimentada sobre la que construimos nuestro conocimiento consciente y explícito (cf. Ahrens, 2014)».

De El método Zettelkasten de Sönke Ahrens.

Escrito por:Guía Carmona

Un comentario en “35 semanas – 35 entradas

  1. Buenas! Aquí Jaír, de EfectiVida.
    Enhorabuena por esa continuidad. No es nada fácil escribir cada x tiempo. (las musas vienen cuando no se les llama). Y ya no solo por la cuestión de los temas, sino también por la gestión emocional. Hay días en que uno no tiene ganas de nada.
    Un saludo desde Las Canarias y gracias por tus artículos. ¡A continuar!

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