Mi yo de hace 15 años a los 15 años tuvo un comienzo de 3° de la ESO muy flojo y muy adolescente. En el primer trimestre suspendí todas las asignaturas «de ciencias»: Biología, Física y Química, Matemáticas y Tecnología. Hasta entonces siempre había sido una estudiante de notables y sobresalientes y nunca me había costado demasiado estudiar. La sensación de tener una mañana por delante ocupada con aprender y recibir información estimulante e interesante me parecía un buen plan en general, excepto por los madrugones, que nunca los llevé bien (lo siento papá).

Sospecho que mi frustración con la enseñanza-aprendizaje empieza en ese punto, con 15 años, estando un poco perdida con las dinámicas que ofrecía el sistema educativo y no encontrando la manera de afrontar el aprendizaje de una manera eficaz y que tuviera sentido para mí.

Como en el colegio nunca me hablaron sobre cómo estudiar, aprender, o manejar información, me puse a investigar por mi cuenta. Recuerdo sacar un libro de la biblioteca que iba sobre técnicas de estudio, escrito por una mujer joven que había estudiado Derecho y se había sacado unas oposiciones con muy buenos resultados siguiendo las técnicas de estudio que conocemos de sobra:

  • Lectura comprensiva
  • Subrayado
  • Síntesis mediante resúmenes y esquemas
  • Memorización
  • Repaso

Durante el resto de mi trayectoria académica intenté aplicar estas técnicas de estudio, en general con bastante frustración porque requieren de mucho trabajo que parece dar pocos frutos. Terminé bachillerato y selectividad con una media de notable, que me permitió entrar Traducción e Interpretación, en la carrera que yo quería (aunque no lo suficientemente alta para escoger inglés de primer idioma, teniendo que elegir alemán–lo que después a largo plazo ha resultado ser una elección obligada muy positiva).

Ahora me doy cuenta de que mis notas y mis resultados académicos han sido buenos A PESAR de las técnicas de estudio que conocía y no gracias a ellas.

En el colegio tenía una compañera que siempre sacaba muy muy muy buenas notas, llamémosla Nuria. Nuria usaba la técnica de estudio que ha demostrado ser una de las más efectivas: active recall. La técnica de active recall quedaba un poco tuneada por Nuria de esta manera: unos días antes del examen, la madre de Nuria cogía el libro de historia y Nuria le recitaba las lecciones. Si cometía algún fallo, la madre de Nuria la corregía y ella lo memorizaba de nuevo sobre la marcha. Lo conoceréis por el clásico: «Mamá, pregúntame la lección».

Si no quieres esclavizar a tu madre, usa aplicaciones como Anki o Quizlet, que usan tarjetas reversibles para preguntarte la lección tú solito/a. Y es que en realidad es de lógica: es muy efectivo practicar el examinarte antes de examinarte. Para una maratón no te preparas subrayando y haciendo resúmenes de libros sobre cómo correr; te preparas corriendo.

Otra técnica de estudio centrada en la memorización es el repaso espaciado, que puede ser muy útil si los exámenes que tienes que hacer en tu campo o asignaturas se basan en la memorización, como podría ser medicina o derecho. Yo ahora no tengo que hacer exámenes y no es mi intención basarme en las tecnicas de aprendizaje memorístico en esta entrada, pero si te interesa este vídeo de mi compañero Ali Abdaal del curso Building a Second Brain está más que bien explicado. Y aquí también explica muy detalladamente de qué va Active Recall (la técnica de Nuria y de su pobre madre).

Cómo me influyen estas técnicas de estudio tan poco eficaces hoy en día y cómo me estoy separando de ellas

Terminé la licenciatura y después hice el máster y por ahora no tengo pensado volver a estudiar formalmente en una institución académica así que por fin he dejado de tener que aprender cosas de memoria para que me examinen. Escribir esta frase ha sido muy bonito. Sin embargo, como persona curiosa e interesada en crecer y crear, no veo el momento de dejar de aprender o estudiar.

Mientras hacía el Trabajo de Fin de Máster me preguntaba a menudo si lo que estaba haciendo tenía sentido, y estoy convencida de que esta frustración ha sido lo que me ha llevado a los sistemas que he encontrado hoy, como explico en la entrada sobre el sistema PARA de Tiago Forte para organizar tu información digital o en la que explico el sistema del fichero de notas de Luhmann.

He estado hojeando el libro «Teaching Critical Thinking» de bell hooks, el cual usé como una de las referencias principales en mi Trabajo de Fin de Máster. Ahora me pregunto varias cosas al ver cómo trabajé con él, ¿qué quería conseguir con los siguientes elementos?

  • Las llaves delante de algunos párrafos
  • El subrayado del 75% de estas dos páginas
  • La exclamación abajo a la izquierda delante de una llave
  • Los post-it señalando páginas o capítulos que me interesaban
  • Resaltar una palabra con un recuadro
  • El comentario al margen a la derecha

Ahora ninguna de estas estrategias me parece una buena forma de entablar una relación con la información que ofrece este libro. Uno de los problemas de las técnicas de estudio que conocemos es que cada una promete ayudarte con algo, en el caso de subrayar: te ayuda a extraer lo más importante del texto en cuestión.

Por desgracia, la mayoría de estudiantes recopilamos y adaptamos una variedad de técnicas de aprendizaje y para tomar notas, cada una con la promesa de facilitar algo, pero que al combinarlas tienen el efecto contrario.

Sönke Ahrens lo explica muy bien en su libro «How to Take Smart Notes». Esto es una traducción propia:

«Si te encuentras con una idea y piensas que puede que conecte con otra idea, ¿qué haces después de usar esas técnicas de estudio? ¿Volver a cada línea subrayada en cada uno de tus libros para encontrar la frase que estás buscando? ¿Releer todos tus cuadernos y resúmenes? ¿Y entonces, qué haces? ¿Un resumen de lo que has encontrado? ¿Dónde lo guardas y cómo te ayuda a crear nuevas conexiones? Cada pequeño paso de repente se convierte en un proyecto en sí que no te permite avanzar. Por ello, añadir otra técnica prometedora solo empeoraría las cosas».

Vale, nos queda claro. Subrayar y hacer resúmenes no sirve para mucho si no se integran en un flujo de trabajo para crear, producir y compartir lo que aprendes. Como hago yo en este blog, por ejemplo.

Yo estoy en el proceso de desmantelar las formas poco eficaces de manejar información. Aquí abajo termino con algunas ideas y reflexiones que a lo mejor te sirven para alejarte de las técnicas de estudio que no sirven. No es una lista exhaustiva ni yo las tengo perfectamente bajo control. Pero aquí van:

  • He dejado de buscar técnicas y ahora me guío por principios o elementos que funcionen dentro de un flujo de trabajo y que no se basen en la motivación (la motivación no es un buen punto de partida para ponerte a crear cosas).
  • Intento no probar nuevas herramientas y aplicaciones por muy atractivas que sean porque caigo de nuevo en el síndrome del juguete nuevo y me desconcentro de lo importante: pensar, crear y compartir. Pero me resulta muy difícil no probar la app del momento de la que todo el mundo habla, así que este punto es más una declaración de intenciones propia.
  • Acepto que el proceso de creación no es algo ordenado que se pueda seguir como una receta con las medidas perfectas y exactas. Es caótico y engorroso, te tienes que meter ahí con la incomodidad y con la inseguridad que suele venir al estar creando algo.
  • No le dejo a mi cerebro tareas que no puede realizar con soltura como almacenar información, sitios en los que he leído algo, paletas de color que me han gustado en una revista, una conversación guay con un amigo o ese concepto que me recuerda a otra cosa justo en este momento pero que mañana ya se me habrá olvidado porque tengo 15 reuniones.
  • El esfuerzo de capturar algo merece la pena en el momento a pesar de la breve desviación de lo que estoy haciendo. Combatir la pereza de no guardarlo en mi bandeja de entrada para procesarlo luego porque estoy en otra cosa es crucial. Si subrayo, leo o copio algo (como por ejemplo lo que subrayo en un ebook), lo tengo que procesar en esa misma semana y no dejarlo olvidado para nunca más volver a ello.
  • Soy selectiva con lo que capturo e intento que no me pase como con el libro de arriba, que acabé subrayando casi las dos páginas enteras. Esto me cuesta horrores, pero estoy entrenando. En vez de quedarme con el 80% de algo, me quedo con un 20%. Que me guste un párrafo entero es señal de que no estoy siendo lo suficientemente selectiva.
  • Intento no depender de bloques enormes de trabajo sino que intento terminar algo de valor en bloques cortitos, lo que Tiago Forte llama «intermediate packages» (productos intermedios pordía ser una traducción). El deep work que ahora está tan de moda está muy sobrevalorado.
  • Esperar para empezar un proyecto hasta que todo esté resuelto es como esperar a que todos los semáforos se pongan en verde para salir del garaje. ¿Cómo puedo hacer para usar las menos fuentes posibles y para consumir la menos información posible para crear algo?

¿Tienes algunas ideas o principios que añadir a esta lista? Escríbelos en los comentarios, te leo 🙂

La foto es de Hannah Busing y la he sacado de Unsplash

Mi madre y tres amigos ya se han suscrito a mi newsletter. Si tú también quieres, es aquí abajo.

Te escribiré cuando publique una entrada con un mensaje que no aparece en el blog.

Un momento….
¡Listo! Ya estás dentro.
Escrito por:Guía Carmona

Un comentario en “Deja de subrayar y de hacer resúmenes

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